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El
amor, fundamento de la educación
A lo largo de este trabajo se profundizan
los rasgos distintivos del estilo educativo
janeriano, inspirado en las palabras y sobre
todo en las acciones de la sierva de Dios
Ana María Janer, mujer dedicada a la tarea
de la educación en el siglo XIX en España, y
que consideramos válido y actual para los
desafíos que se nos presentan en el mundo de
hoy.
Desde los orígenes del Instituto de Hermanas
de la Sagrada Familia de Urgel, la educación
es uno de los servicios de caridad propios.
El núcleo de la experiencia janeriana es el
misterio del amor de Dios manifestado en la
humanidad y en el proceder misericordioso de
Jesucristo a favor de los hombres.
Ana María Janer supo encarnarse en la
realidad que le tocó vivir y buscó siempre
dar respuestas a las necesidades que surgían
desde el cumplimiento de la voluntad de
Dios. La vida de Ana María es hoy, para toda
persona, un ejemplo claro de fidelidad: a
Dios y al hombre, a la Iglesia y a las
necesidades del mundo. Fidelidad traducida
en caridad hecha servicio: amor a
Dios y a los hermanos.
Se ha pretendido señalar y organizar los
elementos de la pedagogía janeriana como
partícipe de la pedagogía de la encarnación
y dar un paso más en la reflexión sobre el
carisma janeriano, presentándolo a todo
hombre como camino válido para educar. La
caridad, el amor es el fundamento de la
educación. Este trabajo no es acabado ni
cerrado, sino un desafío e invitación a
seguir profundizando en los temas para
enriquecerlos.
Se abre ante nosotros el desafío y la
invitación para buscar los caminos que mejor
respondan a las necesidades actuales, según
la voluntad del Señor nos vaya conduciendo.
Siempre recurriendo a la creatividad de la
caridad, ya que el amor es el fundamento de
toda educación: sin verdadero amor no se
puede educar.
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